Colaboraciones medios

 

 Juan Monreal.

Director Honorífico de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de Murcia.

La Opinión, 3 enero 2016

Las empresas y los empresarios familiares saben bien lo que significa el esfuerzo diario para mantener activo y competitivo el proyecto empresarial que tienen entre sus manos. Al igual que son conscientes de la necesidad de fortalecer permanentemente los valores específicos que orientan la empresa familiar. Los empresarios familiares tienen acumulada experiencia suficiente de lo que significan los ciclos económicos, que no es otra cosa que tener durante un periodo de tiempo mejores condiciones o, por el contrario, mayores dificultades en la dirección y gestión de la empresa; pero ello no les hace olvidar que el reto empresarial hay que ejercitarlo día a día, momento tras momento. Las crisis económicas que se viven, y cómo no, la actual crisis económica, les está enseñando que más allá de lo que dura cualquier crisis económica, lo importante para sobrevivir a ellas, es su implicación diaria con la empresa y el empeño de la familia en todo momento para que el proyecto empresarial que tiene en sus manos perviva en el tiempo.

Mantener la familia empresaria este estado de compromiso y de vigilancia sobre su proyecto empresarial, requiere cuidar y fomentar aquellos valores familiares que sostienen la empresa. Tarea no fácil, pero absolutamente imprescindible para que la empresa perviva y crezca en el tiempo. Sin pretender ser exhaustivo en la identificación de aquellos valores familiares más característicos de los buenos empresarios y empresas familiares, sí conviene dejar constancia de aquéllos que no pueden faltar en la orientación y gestión diaria de la empresa familiar. Nos referimos, concretamente, a tres clases de valores: los económicos, los sociales y los personales.

Con los valores económicos, la familia se compromete sin desfallecer en su proyecto empresarial, fomenta la creatividad empresarial como fuente de competitividad y busca la excelencia empresarial. Con los valores sociales, la familia se obliga a un compromiso social con el entorno empresarial, a la solidaridad con los empleados, y a saber compartir el proyecto empresarial con todos los trabajadores. Con los valores personales, la familia empresaria crea consenso en las decisiones de la empresa mediando el respeto a la diversidad y crea mecanismos para compartir el poder, delegar funciones y, en su momento, elegir al mejor sucesor para la pervivencia de la empresa familiar. La suma de todos estos valores en la familia empresaria no hace sino asegurar la pervivencia de empresa y producir bienestar personal en todos sus miembros. Que el nuevo año, 2016, signifique un avance en la consecución de estos valores que fundamentan y dan sentido a la empresa familiar.

 


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