Angel Olaz Capitán

Departamento de Sociología y Política Social. Miembro de la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum

La Opinión - Encuentros 1 julio 2018

Dice la leyenda que el Rey Herón II de Siracusa proporcionó a un artesano una cantidad de oro puro para que le hiciera una corona. Cuando se la entregó, el rey tuvo la impresión de que algo extraño sucedía, al notar que pesaba muy poco. Esto le hizo pensar que faltaba oro y al sentirse contrariado por esta situación, recurrió al sabio Arquímedes buscando una posible explicación. El sabio absorto en el problema, se refrescó en una bañera rebosante de agua y cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que la cantidad derramada, estaba relacionada con que su cuerpo estuviera sumergido. Dicen que Arquímedes salió exultante de la bañera desnudo y se fue por las calles de la ciudad gritando “¡Eureka!, ¡Eureka!”'. Tras ese momento de euforia el sabio procedió a sumergir la misma cantidad de oro puro que el rey había entregado al artesano y midió hasta dónde subía el agua. Más tarde sumergió la corona y al medir hasta dónde alcanzaba, comprobó que la altura era menor. Dado que el volumen era igual, la única explicación posible apuntaba a que cada corona tenía distinta masa. En otras palabras, la corona que se entregó al rey no era de oro puro. De este modo, el joyero confesó que había quitado oro y añadido la misma cantidad de plata.

También la empresa familiar y a la cabeza todos y cada uno de sus miembros, a menudo, se encuentra en situaciones en las que la intuición pone en alerta a sus componentes, motivando que el análisis de problemas para la toma de decisiones se convierta en algo cotidiano, con el agravante de no contar, muchas veces, con ese sabio y la presión del tiempo.

Lo cierto es que la creatividad – y de esto, sabe mucho la empresa familiar – y el oficio permite resolver con los propios medios situaciones controvertidas para las que no existe un manual de referencia, pero sí grandes dosis de sentido común. Imagínense si, además de estos elementos, la creatividad se entrenara, no en vano es una competencia que puede adquirirse, estimularse y desarrollarse. De hecho, aunque sea tímidamente, en el espacio universitario se va incorporando esta competencia en algunos grados como el de Sociología.

Mientras tanto y como reflexión no está de más reparar en algunas cuestiones que, a través de la creatividad, favorecen el análisis de problemas y toma de decisiones: pensar que solo hay una respuesta correcta (cuando lo normal es que haya muchas); poner una excesiva fe en la lógica “cerrando” el camino a la producción de ideas inusuales; seguir aferrado a las mismas reglas (en general, habrá que cambiar el modelo para que las cosas sucedan de otra manera); ser demasiado prácticos (no considerando que el juicio anticipado es la “muerte” de las ideas) y , también, pensar que equivocarse es incorrecto, olvidando que grandes proyectos nacen de errores bien gestionados.

 


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