Colaboraciones medios

 

Domingo García Pérez de Lema
Cátedra Empresa Familiar Mare Nostrum
Dpto. Economía Financiera y Contabilidad (UPCT)

La Opinión - Encuentros 3 junio 2018

La política monetaria del Banco Central Europeo que puso a disposición de los bancos financiación barata para reactivar la economía ha tenido un efecto muy positivo en la Pyme. Se le ha facilitado un mayor acceso a la financiación, ha visto reducir el coste de su deuda y sobre todo se ha reducido el diferencial de tipos de interés que tenía con otros países europeos, lo que había estado mermando su competitividad. Las proyecciones del Banco Central Europeo son que los tipos de interés a corto y largo plazo irán subiendo moderadamente en los próximos años. Así, los tipos a largo (rendimiento del bono a 10 años) pasarán del 1,6% en 2017 al 2,4% en 2020. La cuestión que nos planteamos es: ¿Están las pymes familiares preparadas para una subida de tipos?. Una subida de un punto en el coste de la deuda puede suponer en muchos casos un impacto importante en la cuenta de resultados de las Pyme.

Los datos muestran que las empresas murcianas han realizado un importante esfuerzo por capitalizarse y por reducir su endeudamiento. Así, el patrimonio neto sobre el total de la estructura financiera de la empresa representaba un 33% en 2012 y subió favorablemente al 38% en 2016 (último año disponible). Esta capitalización a su vez repercutió en una reducción de la carga financiera que soportaba la empresa murciana. Así, por cada 100 euros de ingresos la Pyme hacía frente a casi 1 euro de gastos financieros, reduciéndose esta cifra al 0,6% en 2016. ¿Quién se verá más afectada?. Evidentemente aquellas empresas que estén más endeudadas y tengan una mayor dependencia de las entidades financieras.

En general los estudios demuestran que las empresas familiares están menos endeudas y prefieren financiarse a través de los beneficios no distribuidos, frente al endeudamiento externo o la entrada de nuevos accionistas, debido al temor de perder el control de la empresa. Y además se observa un menor reparto de dividendos en comparación con las no familiares. Todo esto lleva a que la empresa familiar esté más capitalizada lo que aporta una ventaja competitiva en épocas de inestabilidad financiera.

No obstante, la empresa familiar no debe bajar la guardia y debe estar preparada para una subida de los tipos de interés. ¿Que sería recomendable? Prepararse ante posibles variaciones en las condiciones monetarias y financieras. Entre otras acciones podemos recomendar: (1) financiar los proyectos de inversión de acuerdo a un plan financiero riguroso; (2) aplicar políticas financieras que capitalicen convenientemente a la empresa. Fijar el punto óptimo de capitalización, teniendo en cuenta el grado de apalancamiento financiero de la empresa. Una buena estructura financiera minimiza el riesgo de fracaso empresarial y facilita el acceso al crédito bancario; y (3) planificar financieramente a corto y largo plazo. Fundamentalmente a través de presupuestos de tesorería, que permitan a la empresa conocer con el suficiente tiempo de antelación cuáles son sus necesidades financieras y en qué momento las necesita, de forma que se pueda negociar sin prisas con las entidades financieras cuáles son sus mejores opciones de financiación.

 


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