Colaboraciones medios

 

Gregorio Sánchez Marín.

Departamento de Organización de Empresas y Finanzas, Universidad de Murcia. Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum

La Opinión, Encuentros 7 octubre 2018

En el último congreso de la Asociación Científica de Economía y Dirección de la Empresa (ACEDE), celebrado en Valladolid en junio de 2018, tuvimos el honor de recibir el premio al mejor trabajo de investigación de los presentados en la sección de empresa familiar por el estudio titulado Socioemotional wealth and dividend policy in private family firms, realizado junto con mis compañeros de la Universidad de Murcia J. Samuel Baixauli Soler y María Belda Ruiz.

El estudio se centra en las empresas familiares para analizar su comportamiento y la toma de decisiones en relación con la política de dividendos. Desde una perspectiva teórica, proponemos que las dotaciones afectivas de la empresa familiar, o riqueza socioemocional, son un factor clave que determina su política de dividendos. Con el término riqueza socioemocional se hace referencia a aspectos no económicos que reúnen las diversas necesidades emocionales de la familia propietaria, y que incluye, entre otros, el deseo de mantener el control del negocio y de prolongarlo a las generaciones futuras, el mantenimiento de vínculos sociales en torno al negocio familiar, o la mejora de la reputación y del bienestar de la familia.

Utilizando una amplia muestra compuesta por 508 empresas familiares españolas de tamaño medio, nuestra investigación demuestra que, efectivamente, el deseo de preservar la riqueza socioemocional en la empresa por parte de la familia propietaria influye significativamente tanto en la decisión de repartir o no dividendos como en la cuantía de los mismos. En particular, en aquellas empresas en las que existe una mayor preocupación por preservar esos objetivos no económicos, la probabilidad de repartir dividendos es inferior y, en el caso de repartirlos, la su cuantía también es menor. Una política de dividendos en este sentido implica disponibilidad de financiación interna en forma de beneficios retenidos, lo que permite mantener el control de la empresa preservando la riqueza socioemocional frente a la opción de acudir a financiación externa que pueda poner en peligro dicha riqueza. Asimismo, el estudio muestra que el efecto negativo de la riqueza socioemocional en la política de dividendos está fuertemente presente cuando el director general o CEO de la empresa es miembro de la familia propietaria, cuando la familia propietaria ocupa un significativo número de puestos directivos en la empresa y cuando la empresa se encuentra en primera generación.

En definitiva, mediante esta investigación hemos puesto de manifiesto que la riqueza socioemocional es una de las características distintivas clave que diferencia el comportamiento y toma de decisiones de las empresas familiares respecto a otras formas de organización. En este caso, hemos evidenciado que la política de dividendos de la empresa familiar no siempre responde a motivaciones estrictamente económico-financieras, por lo que los directivos y profesionales al frente de estos negocios deben considerar la necesidad de equilibrar los objetivos financieros con los socioemocionales, tan importantes para la empresa familiar.

 


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